Su cuerpo le dio señales durante ocho años y las ignoró. Un accidente la llevó a descubrir que tenía cáncer.

El cáncer de tiroides es el segundo tipo de cáncer más común entre las mujeres Hispanas, pero muchas no reciben un diagnóstico oportuno. Una nueva tecnología está ayudando a cambiar esa realidad.
Yesterday
A los 36 años, Leidy Monsalve fue diagnosticada con cáncer de tiroides. Luego de años de retrasar una visita al doctor, un accidente la llevó a una sala de emergencias, donde los médicos, apoyados en tecnología impulsada por inteligencia artificial, identificaron un nódulo en la glándula tiroides. Foto: Ana Gretchen Robleto, UCHealth.
A los 36 años, Leidy Monsalve fue diagnosticada con cáncer de tiroides. Luego de años de retrasar una visita al doctor, un accidente la llevó a una sala de emergencias, donde los médicos, apoyados en tecnología impulsada por inteligencia artificial, identificaron un nódulo en la glándula tiroides. Foto: Ana Gretchen Robleto, UCHealth.

Durante ocho años, Leidy Monsalve vivió con la sensación de que algo no estaba bien con su salud. Su energía disminuía repentinamente y el aumento de peso parecía no tener explicación.

Quien había sido una mujer dinámica y activa, con el tiempo se convirtió en alguien que se sentía agotada la mayor parte del tiempo.

A los 36 años, esas recurrentes caídas de sus niveles de energía estaban afectando no solo su rutina diaria, sino también su estado de ánimo y, eventualmente, su relación de pareja.

Entre las responsabilidades laborales y familiares, el cuidado de su salud pasó a un segundo plano para Leidy.

Una visita a la sala de emergencias tras un accidente automovilístico reveló un problema oculto: cáncer de tiroides

Todo cambió la noche del 25 de julio de 2025. Mientras esperaba que un semáforo cambiara a verde en Denver, el vehículo que conducía Leidy fue impactado por otro automóvil.

Leidy fue trasladada a la sala de emergencias y posteriormente permaneció hospitalizada durante tres días. Esa visita inesperada al hospital marcaría el inicio de un diagnóstico que llevaba años gestándose.

Durante su estancia hospitalaria, el equipo médico realizó varios estudios por imágenes y lo que encontraron no solo permitió identificar la magnitud de las lesiones de Leidy, sino que también condujo a un diagnóstico que cambió su vida.

Como resultado de la colisión, Leidy sufrió una fractura de esternón, una lesión que por lo general no requiere cirugía y que, en la mayoría de los casos, sana gradualmente con el tiempo. Sin embargo, los estudios por imágenes también revelaron un nódulo en el lado izquierdo de su glándula tiroides — un crecimiento anormal de células — una enfermedad que por lo general no presenta síntomas, y en cerca del 95% de los casos, los nódulos son benignos.

Sin embargo, Leidy no era parte de esa amplia mayoría.

Una glándula que desempeña un papel clave en el metabolismo

La tiroides es una pequeña glándula con forma de mariposa ubicada en la parte frontal del cuello. Desempeña un papel fundamental para mantener la salud del organismo. Produce las hormonas tiroxina (T4) y triyodotironina (T3).

“Las hormonas tiroideas ayudan al cuerpo a utilizar la energía, mantener la temperatura corporal y asegurar el funcionamiento adecuado del cerebro, el corazón, los músculos y otros órganos”, de acuerdo con la American Thyroid Association (Asociación Americana de Tiroides).

Leidy fue remitida a la Dra. Jennifer Morrison, endocrinóloga de UCHealth especializada en enfermedades benignas de la tiroides, cáncer de tiroides, diabetes y metabolismo.

Morrison es además profesora asociada del Departamento de Endocrinología, Metabolismo y Diabetes en la University of Colorado Anschutz School of Medicine.

Para determinar si los nódulos eran cancerosos, Morrison realizó una aspiración con aguja fina, un procedimiento mediante el cual se extraen pequeñas muestras de tejido para su análisis en el laboratorio, es decir, un tipo de biopsia.

Los resultados de la biopsia revelaron el tipo de cáncer más común en la tiroides, carcinoma papilar de tiroides, dijo Morrison.

El cáncer de tiroides es el segundo tipo de cáncer más común entre las mujeres Hispanas, solamente superado por el cáncer de seno.

Las mujeres Hispanas tienen tasas más altas de falta de información sobre esta enfermedad, en comparación con otros grupos poblacionales.

A nivel general, el cáncer de tiroides ocupa el octavo lugar entre los tipos de cáncer más comunes en los Estados Unidos, de acuerdo con la American Cancer Society. Aproximadamente 44,000 estadounidenses son diagnosticados con esta enfermedad anualmente.

Las personas estadounidenses blancas tienen la mayor incidencia de cáncer de tiroides; les siguen las personas Hispanas, de acuerdo con datos del programa de la National Cancer Institute’s Surveillance, Epidemiology, and End Results (SEER).

El impacto de retrasar la visita médica

Mientras Leidy procesaba la noticia sobre su diagnóstico, no podía dejar de pensar en las ocasiones en que había considerado buscar atención médica, pero decidió esperar.

De hecho, había programado una cita médica apenas unos días antes del accidente y estaba esperando ser atendida cuando el choque aceleró inesperadamente su visita al hospital.

“Si hubiera buscado atención médica hace ocho años, probablemente solo estaría tomando medicamentos para controlar problemas de la tiroides”, dijo Leidy. “No creo que hubiera desarrollado cáncer si hubiera actuado antes”.

El cáncer de Leidy ya había hecho metástasis. Las células cancerosas se habían propagado desde la glándula tiroides hasta el cuello.

“La falta continua de detección probablemente habría resultado en una mayor progresión de su cáncer. Afortunadamente, parece que, al momento del diagnóstico, la enfermedad estaba limitada al cuello”, dijo Morrison.

El plan de tratamiento de Leidy incluyó cirugía seguida de terapia con yodo radiactivo.

Debido a que pequeñas cantidades de radiación permanecen en el cuerpo durante un corto período de tiempo, los pacientes deben limitar temporalmente el contacto cercano con otras personas para reducir la exposición a la radiación.

Para Leidy, eso significó varios días de aislamiento. No podía trabajar ni ver a sus amigos mientras se recuperaba.

El aislamiento tuvo un impacto tanto emocional como económico. Al no poder trabajar durante el tratamiento, perdió temporalmente los ingresos que obtenía limpiando casas y oficinas.

La importancia de un diagnóstico oportuno

Alrededor de 20 millones de personas en los Estados Unidos viven con una enfermedad tiroidea.

Cada año, aproximadamente 15.7 nuevos casos de cáncer de tiroides son diagnosticados por cada 100,000 personas. Los avances en el diagnóstico por imágenes han contribuido a tener tasas más altas de diagnóstico, de acuerdo con la National Library of Medicine, parte de los National Institutes of Health.

“El cáncer de tiroides es más comúnmente diagnosticado entre las mujeres que en los hombres”, de acuerdo con el National Cancer Institute.

Sin embargo, pese a los avances médicos, para los pacientes Hispanos el diagnóstico oportuno sigue siendo un desafío.

Los investigadores encontraron que los pacientes Hispanos tienen más probabilidades de ser diagnosticados con cáncer de tiroides en una etapa más avanzada, cuando los tumores son más grandes o la enfermedad ya se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos.

El acceso limitado al seguro médico, las barreras lingüísticas y las dificultades para navegar el sistema de atención médica pueden contribuir a retrasos en el diagnóstico y el tratamiento.

“Existen diversos factores que contribuyen a este problema. Entre ellos se encuentran las barreras lingüísticas y culturales, la falta de atención médica constante y la carga financiera del tratamiento”, dijo Morrison.

El tipo de cáncer que desarrolló Leidy tiende a crecer y progresar lentamente.

“La mayoría de los cánceres de tiroides tienen un crecimiento lento y no presentan síntomas”, dijo Morrison.

Importancia de los estudios por imágenes apoyados en inteligencia artificial

Los estudios por imágenes ayudan a los médicos a identificar crecimientos celulares anormales, como masas, quistes, tumores o nódulos, que de otro modo podrían pasar desapercibidos.

Los médicos descubrieron el nódulo tiroideo de Leidy durante un estudio por imágenes. Este tipo de hallazgo, conocido como hallazgo incidental, identifica anomalías potencialmente significativas que de otro modo podrían pasar desapercibidas durante los estudios de imagen.

Los médicos usan tecnología basada en inteligencia artificial para el diagnóstico oportuno de enfermedades.

“Dado que el cáncer de tiroides es una condición que puede ser ‘clínicamente silenciosa’, lo que significa que no existen síntomas específicos causados por la presencia del cáncer, el cáncer de tiroides puede pasar desapercibido y permanecer sin detectarse durante años”, dijo Morrison.

“Eon detectó el nódulo en la tiroides durante un informe de radiología”, dijo Morrison. (Aprenda cómo la tecnología está ayudando a que el cáncer de pulmón sea detectado de manera más temprana para el beneficio de los pacientes.)

“Con la tecnología Eon, podemos identificar estos hallazgos incidentales y, posteriormente, en colaboración con los médicos de UCHealth especializados en endocrinología, se recomiendan estudios y consultas de seguimiento tras la revisión de estos casos. Esta colaboración permite alertar a los médicos de atención primaria sobre estos hallazgos incidentales y ordenar los estudios de seguimiento apropiados”, dijo Morrison.

Un tipo de cáncer con una alta tasa de supervivencia cuando se diagnostica a tiempo

Alrededor del 98% de las personas diagnosticadas con cáncer de tiroides viven hasta cinco años después del diagnóstico, convirtiéndolo en uno de los tipos de cáncer más tratables cuando se detecta de manera tempranade acuerdo con expertos de la American Cancer Society.

Los avances en inteligencia artificial están ayudando a los médicos a identificar a pacientes con hallazgos incidentales que requieren una evaluación adicional, lo que hace posible diagnosticar y tratar el cáncer de tiroides de manera más temprana, dijo Morrison.

“La mayoría de los pacientes con carcinoma papilar de tiroides tienen un pronóstico excelente cuando la enfermedad se diagnostica de forma temprana y se trata oportunamente”, dijo.

Aunque el cáncer de tiroides suele ser altamente tratable, Morrison enfatiza que el tiempo es un factor clave, especialmente en los tipos más agresivos de cáncer de tiroides.

“A menos que un tumor crezca lo suficiente como para causar síntomas evidentes, el paciente puede desconocer por completo su presencia”, dijo Morrison. “Por eso la identificación temprana de estos cánceres puede ser tan importante”.

También reconoció el papel de los médicos de atención primaria en la identificación de hallazgos preocupantes y en garantizar que los pacientes reciban el seguimiento adecuado.

“Con la identificación y evaluación oportunas de estos nódulos, estamos logrando que estos pacientes reciban evaluaciones adicionales de una manera más ágil y eficiente”, dijo Morrison.

La detección temprana del cáncer lleva a mejores resultados en los tratamientos

El tiempo es valioso, especialmente cuando se trata de la salud. Ser remitido a especialistas con experiencia en el manejo de diagnósticos complejos puede marcar una diferencia significativa en el resultado de un paciente.

“En el caso de los pacientes con un diagnóstico positivo de cáncer de tiroides, podemos actuar rápidamente y lograr que sean atendidos en nuestra clínica multidisciplinaria de cáncer de tiroides y coordinar una consulta con uno de nuestros cirujanos expertos en tiroides”, dijo Morrison.

“La detección temprana es importante porque, en algunos casos, el cáncer puede propagarse a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo antes de que aparezca cualquier síntoma. Muchos cánceres de tiroides son asintomáticos o ‘clínicamente silenciosos’, y no existe una prueba de sangre de rutina para detectarlos”.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer de tiroides?

Entre todas las personas, existen algunos pacientes que tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de tiroides.

‘‘Existen algunos síndromes genéticos de cáncer que confieren un mayor riesgo de desarrollar cáncer de tiroides. Los antecedentes familiares, especialmente si se tienen dos familiares de primer grado con cáncer de tiroides, y/o un historial de exposición excesiva a la radiación, tanto en la cabeza como en el área del cuello, son los principales factores de riesgo para el desarrollo de cáncer de tiroides”, dijo Morrison.

“Una de las cosas que he aprendido a través de este proceso es lo excelentes que son nuestros doctores de atención primaria para responder a estos hallazgos incidentales una vez que son alertados, ordenar el seguimiento adecuado y realizar las derivaciones a especialistas”, dijo.

Morrison ayudó a Leidy a comprender su diagnóstico y desarrolló un plan de tratamiento que incluyó una cirugía para extirpar el tejido tiroideo canceroso, conocida como tiroidectomía total, así como una cirugía de disección de cuello, seguida de terapia con yodo radiactivo, un medicamento oral administrado en forma de cápsula.

Leidy recibió una dosis de terapia con yodo radiactivo para destruir cualquier célula cancerosa que pudiera haber quedado después de la cirugía. La mayor parte del yodo radiactivo se elimina del organismo a través de la orina en el transcurso de unos pocos días.

‘‘Leidy se sometió a la cirugía, recibió tratamiento con yodo radiactivo y actualmente se encuentra en la fase de vigilancia activa de su proceso de cáncer de tiroides. Estamos monitoreando de cerca sus análisis de laboratorio y ecografías de cuello para detectar cualquier signo de cáncer persistente o recurrente”, dijo Morrison.

A Leidy Monsalve le encanta caminar en los alrededores del lago Sloan, el lago más grande de Denver. Foto: Ana Gretchen Robleto, UCHealth.Display Settings
A Leidy Monsalve le encanta caminar en los alrededores del lago Sloan, el lago más grande de Denver. Foto: Ana Gretchen Robleto, UCHealth.

La dinámica de comunicación entre los pacientes y sus médicos y cómo influye en la confianza

Al reflexionar sobre su experiencia, Leidy dijo que una de las partes más importantes de su proceso fue la tranquilidad y confianza que recibió de su médico.

“Mi doctora me dijo que todo iba a estar bien”, dijo Leidy. “Me explicó que, entre los diferentes tipos de cáncer, el cáncer de tiroides es uno de los más tratables y tiene una de las tasas de supervivencia más altas”.

Esa conversación transformó el miedo inicial de Leidy en esperanza.

Por primera vez en años, no solo tenía una explicación para los cambios físicos y emocionales que había estado experimentando, sino también la confianza de saber que existían tratamientos eficaces y que podía recuperar su calidad de vida.

“Me dio tranquilidad que mi doctora me explicara la enfermedad, las opciones de tratamiento y las tasas de supervivencia”, dijo Leidy.

La comunicación durante el proceso de diagnóstico de una enfermedad es fundamental

La forma en la que los pacientes perciben su cuidado está altamente influenciada por una comunicación efectiva con su equipo de cuidado.

“Tuvimos esta difícil conversación sobre su diagnóstico de cáncer de tiroides. Luego, a través de nuestra Clínica Multidisciplinaria de Tiroides de UCHealth, pudimos hacer que su caso fuera revisado por nuestro equipo de especialistas en tiroides (endocrinología, cirugía general, otorrinolaringología y patología) y agilizar su consulta con un cirujano especializado en tiroides”, dijo Morrison.

Leidy y Morrison continúan trabajando estrechamente.

“El tratamiento con yodo radiactivo mostró la respuesta esperada en el cuello, sin evidencia de que el cáncer de tiroides se hubiera propagado a otras partes de su cuerpo”, dijo Morrison.

Cuando Leidy recuerda el día en que recibió su diagnóstico, hay un momento que sobresale por encima de todos los demás.

“Ver la expresión de mi doctora cuando me dijo que tenía cáncer me ayudó más de lo que ella probablemente imagina”, dijo Leidy. “Se mostró tranquila y profesional, pero también fue compasiva. No era solo mi doctora; estaba ahí para mí como ser humano”.

En el ámbito médico, garantizar que la atención al paciente se brinde con integridad y excelencia tiene una poderosa influencia en los resultados clínicos y en la calidad general de la atención.

“Siento que Leidy y yo hemos desarrollado una relación de trabajo muy cercana. Realmente me preocupo por ella y espero seguir acompañándola en este proceso”, dijo Morrison.

“Nunca le desearía un accidente automovilístico a nadie. Sin embargo, fue afortunado que los estudios por imágenes realizados como consecuencia de su accidente condujeran a la identificación de su nódulo tiroideo incidental”, reflexionó Morrison.

El cuidado de la salud

Como parte de su plan de cuidado médico, Leidy ahora recibe terapia de reemplazo hormonal tiroideo de por vida para sustituir las hormonas que su cuerpo ya no puede producir debido a que le extirparon la glándula tiroides.

Le recetaron levotiroxina, una hormona tiroidea sintética.

“Tomo el medicamento que me recetaron todos los días según las indicaciones y nunca omito una dosis”, dijo Leidy. “Siempre he sido una persona muy positiva. Sabía que iba a superar esta enfermedad y trato de encontrar algo positivo en cada situación”.

Leidy continúa bajo seguimiento médico.

“Leidy se encuentra actualmente en la fase de vigilancia activa de su proceso de cáncer de tiroides. Estamos controlando de cerca sus análisis de laboratorio y las ecografías de cuello para monitorear la presencia de cáncer persistente o recurrente”, explicó Morrison.

Leidy también continúa recibiendo tratamiento para el hipotiroidismo, una condición que puede hacer que los pacientes se sientan cansados o aumenten de peso de manera inesperada.

“Estamos en proceso de ajustar la dosis de su hormona tiroidea con el objetivo de mantener los análisis de función tiroidea dentro de los niveles adecuados desde la perspectiva del manejo del cáncer de tiroides”, dijo Morrison.

Morrison describió a Leidy como una persona especial y fuerte.

“A pesar de todo lo que ha pasado, conserva una actitud positiva y un espíritu valiente. Es verdaderamente una inspiración trabajar con ella y me siento afortunada de ser su médico”, dijo Morrison.

Leidy espera que compartir su experiencia motive a otras personas a escuchar a su cuerpo y buscar atención médica cuando sientan que algo no está bien con su salud.

“Cuando note incluso la señal más pequeña de que algo no está bien, haga una cita médica”, aconsejó. “Siempre es mejor consultar a un médico de inmediato para averiguar qué está sucediendo y recibir tratamiento si lo necesita”.

Sobre los autores

Ana Gretchen Robleto

Ana G. Robleto Lupiac is a writer for UCHealth Today, which serves as a hub for medical news, inspiring patient stories, and tips for healthy living. She has spent years as a communications specialist in international development, working across Central America, Mexico, and Tunisia. Throughout her career, Ana has dedicated herself to fostering transformative social change for vulnerable communities, helping people make informed decisions to prevent the spread of diseases and take protective measures. She enjoys walking and spending time with her daughter.

Todd Neff

Todd Neff has written hundreds of stories for University of Colorado Hospital and UCHealth. He covered science and the environment for the Daily Camera in Boulder, Colorado, and has taught narrative nonfiction at the University of Colorado, where he was a Ted Scripps Fellowship recipient in Environmental Journalism. He is author of “A Beard Cut Short,” a biography of a remarkable professor; “The Laser That’s Changing the World,” a history of lidar; and “From Jars to the Stars,” a history of Ball Aerospace.