
Desde las fluctuaciones hormonales hasta el embarazo, y desde el posparto hasta la menopausia, las mujeres se enfrentan a factores estresantes únicos que pueden contribuir al desarrollo de problemas de salud mental.
Pero las prácticas de salud conductual pueden ayudar a enfrentar los desafíos de salud mental de mejor manera, de acuerdo con Amy Goodwin, consejera de salud mental con licencia que atiende a pacientes en el UCHealth Yampa Valley Medical Center.
“Mediante medidas como desarrollar un manejo saludable del estrés, fomentar un estilo de vida saludable y ser intencionales con los diálogos internos, podemos disminuir la intensidad de la desregulación emocional y no perdernos en la angustia”, dijo Goodwin.
Los desafíos de salud mental que son particulares de las mujeres
Diversos cambios vitales tienen repercusiones específicas para las mujeres.
Una de cada cinco mujeres experimenta trastornos perinatales y depresión posparto. Los trastornos del estado de ánimo en el periodo perinatal (desde la semana 22 de gestación hasta la primera semana de vida del bebé) se encuentran entre las complicaciones más frecuentes durante el embarazo y el primer año tras el parto.
“Hay tanta presión por ser feliz después del nacimiento de un hijo que a veces es difícil hablar sobre ello y comprender que la maternidad también puede ser una experiencia dramática y confusa”, dijo Goodwin. “Los cambios hormonales nublan el pensamiento, hay falta de sueño y existe la presión de tener a un bebé tan vulnerable que depende de usted. Básicamente, la vida tal como la conoce ha cambiado, y eso supone un giro enorme en la identidad de las mujeres”.
Por otra parte, en el caso de las mujeres que desean quedar embarazadas pero no pueden, el estrés emocional puede ser intenso, y por otro lado están los cambios hormonales cuando se pasa por la perimenopausia y la menopausia, lo cual puede provocar una serie de síntomas como depresión, ansiedad y confusión mental.
Además, ciertos trastornos ginecológicos, como la endometriosis, el síndrome de ovario poliquístico y el dolor pélvico crónico, pueden afectar la calidad de vida y contribuir al malestar emocional, lo que a veces deriva en depresión y ansiedad.
La terapia de salud conductual trae esperanza
El simple acto de conversar con un terapeuta puede ayudar a procesar las emociones.
“Con solo escuchar nuestro diálogo interno, nuestro cerebro tiene una capacidad asombrosa para ayudarse a sí mismo y reestructurarse en torno a patrones de pensamiento más efectivos”, dijo Goodwin. “El cerebro y el cuerpo humanos poseen un poderoso instinto de trabajar para lograr la homeostasis (capacidad del cuerpo de mantener el equilibrio interno). Si practicamos y participamos en estrategias de cuidado de la salud, permitimos que estos sistemas (de equilibrio) funcionen con mayor eficacia”.
Reconocer y aceptar una variedad de emociones también puede ser fundamental para cuidar la salud mental. Esto puede resultar difícil en la cultura actual, que no siempre fomenta que las personas sientan y comprendan sus emociones.
“Existe una gran brecha en la comprensión de la neurociencia de nuestras emociones”, dijo Goodwin. “Las emociones son una forma de comunicación directa hacia nosotros y para nuestro propio beneficio. Si aprendemos a interpretar lo que nuestras emociones intentan decirnos, seremos más felices. Si ignoramos las primeras señales emocionales de estrés y malestar, estas pueden intensificarse y volverse mucho más difíciles de manejar. Como dice el proverbio chino: “El gato ignorado se convierte en tigre”.
Se pueden adoptar otras medidas para reducir el estrés, como hacer ejercicio regularmente, llevar una alimentación saludable y evitar el alcohol, el cual, según explica Goodwin, altera el sistema endocrino y puede provocar inflamación.
“Podemos desarrollar estrategias de salud conductual para ayudar a regular estos cambios hormonales, ya que también son sensibles a los procesos inflamatorios”, afirmó Goodwin.
Si bien los medicamentos pueden desempeñar un papel importante en el tratamiento, Goodwin anima a los pacientes a buscar un enfoque terapéutico integral.
“La mayoría de los trastornos emocionales asociados a la desregulación emocional se tratan mejor mediante una combinación de medicación, procesamiento cognitivo y el aprendizaje de técnicas eficaces para gestionar el estado de ánimo”, dijo Goodwin.
Recibir apoyo de salud mental puede iniciar a través de su médico de atención primaria
Entre las señales de que alguien podría estar pasando por dificultades se incluyen llorar más de lo habitual, cansancio o fatiga, insomnio, aislamiento, aumento o pérdida repentina de peso, cambios de humor rápidos o drásticos y una afección llamada anhedonia, o la incapacidad de sentir placer.
Goodwin anima a las mujeres a no ignorar los síntomas y a comunicar cualquier inquietud a su médico de atención primaria.
“Su médico no puede ayudarle con cosas que desconoce”, dijo Goodwin, al referirse a la importancia de comunicar a su profesional de la salud cómo se siente. “Comprender la conexión mente-cuerpo ayuda a abordar a la persona en su totalidad”.
Este artículo fue publicado originalmente en el Steamboat Pilot.