
El tétanos es causado por una toxina producida por la bacteria Clostridium Tetani, que se encuentra en el suelo y en los excrementos. Las esporas de C. Tetani penetran en el organismo a través de rupturas en la piel —típicamente, heridas punzantes y lesiones graves—. Las esporas germinan y se transforman en bacterias que provocan dolorosas contracciones musculares, las cuales a menudo comienzan en la mandíbula.
Si no se recibe tratamiento, el tétanos puede ser mortal en el 100% de los casos. En los países con bajas tasas de vacunación contra el tétanos, la enfermedad causó la muerte de casi 20,000 personas en el 2023, siendo los niños menores de 5 años y, en particular, los recién nacidos de madres con vacunación insuficiente, los más vulnerables. (Antes de la vacunación generalizada contra el tétanos en los países en desarrollo, solo en 1988 murieron alrededor de 787,000 recién nacidos a causa de esta enfermedad).
El calendario de vacunación infantil y los tratamientos con inmunoglobulina antitetánica, toxoide tetánico y antibióticos, han reducido el número de casos de tétanos en los Estados Unidos, con un reporte de 38 casos a nivel nacional y un solo caso en Colorado en 2025, presentando una tasa promedio de mortalidad de aproximadamente el 13% en los casos confirmados.
La mayoría de los casos en Estados Unidos involucran a personas que nunca fueron vacunadas, que recibieron una vacunación parcial (la serie completa de vacunación desde la lactancia hasta la niñez consta de cinco dosis administradas entre los 2 meses y los 12 años de edad) o personas que no recibieron sus dosis de refuerzo, las cuales los U.S. Centers for Disease Control and Prevention CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos) recomiendan recibir cada 10 años.
Las dosis de refuerzo contra el tétanos protegen contra más enfermedades
Para ponerlo en perspectiva, el riesgo de que una persona en los Estados Unidos contraiga el tétanos no dista mucho de la posibilidad de morir a causa de un rayo. Investigaciones recientes sugieren que, en el caso de los adultos que han completado la serie de vacunación infantil, estas vacunas ”podrían dejar de ser necesarias para mantener la inmunidad protectora en la población general” —tal como lo expresan los autores del estudio—, lo cual alinearía las directrices de los Estados Unidos con las de la Organización Mundial de la Salud y permitiría ahorrar cerca de 1,000 millones de dólares anuales en costos de atención médica.
Sin embargo, la Dra. Michelle Barron, directora médica senior de prevención y control de enfermedades infecciosas de UCHealth, coincide con la recomendación de los CDC que recomienda vacunar nuevamente a los adultos cuyas dosis de refuerzo contra el tétanos han caducado. En parte, esto se debe a que las vacunas y los refuerzos contra el tétanos también brindan protección contra la difteria y la tos ferina.

El tétanos puede ser una enfermedad poco común en Estados Unidos, y la difteria aún más. Sin embargo, los casos de tos ferina han venido en aumento en los Estados Unidos. La tos ferina es una enfermedad bacteriana altamente contagiosa que puede provocar semanas de violentos ataques de tos. El año pasado se registraron 28,783 casos a nivel nacional y 1,141 en Colorado, la cifra más alta desde el 2014.
Las enfermedades del ‘Viejo Mundo’ vienen aumentando
Barron, es también profesora en la División de Enfermedades Infecciosas en la University of Colorado Anschutz School of Medicine. Ella señala el aumento de los casos de sarampión como otro ejemplo de un preocupante resurgimiento de enfermedades del “viejo mundo” —aquellas en las que no habíamos tenido que pensar— gracias a décadas de vacunación integral en este país.
En la actualidad hay 2,283 casos registrados de sarampión en el 2025. En lo que va del 2026, hay 1,281 de casos registrados. Colorado tuvo 35 casos registrados el año pasado, y ocho casos en lo que va del 2026. Para ponerlo en perspectiva, el estado registró un total de seis casos de sarampión entre 2014 y 2024.
“Si bien la vacuna contra el tétanos/difteria puede o no necesitar una dosis de refuerzo en adultos, la disminución en las tasas de vacunación infantil y los recortes de presupuesto en las medidas de salud pública van a tener un impacto en las tasas de enfermedades que se pueden prevenir con las vacunas, y se van a generar consecuencias secundarias y de tercer nivel, las cuales no se han previsto”, dijo Barron. “El simple hecho de observar las crecientes tasas de tos ferina y el actual brote de sarampión debería hacer que todos se detengan a reflexionar sobre lo que depara el futuro”.